24 marzo 2006

Revelaciones sobre el golpe a partir de documentos desclasificados por los Estados Unidos



En la Argentina ya tuvimos acceso a memos y documentos de época que muestran el trasfondo de cómo se llega al Golpe y qué ocurre después. La información surge de desclasificación de más de 4000 documentos secretos sobre violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar argentina, que fue iniciada por la administración de Clinton y completada por Bush. Se trata de informes desde la embajada en Buenos Aires (conducida por Robert Hill) al Departamento de Estado que manejaba Henry Kissinger.
Es material crucial para reconstruir los sucesos. Documentos secretos de EEUU constituyen una invalorable herramienta histórica y judicial. Con ellos trabajaron el Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad G Washington y el CELS y la Universidad Di Tella de Argentina. El editor es Carlos Osorio, un salvadoreño que es director del Proyecto de Documentación del Cono Sur.
"Los documentos proporcionan pistas sobre el destino de las personas 'desaparecidas' en Argentina por un desenfrenado aparato de seguridad, y cuentan la historia de una campaña de contrainsurgencia masiva e indiscriminada llevada a cabo por la dictadura militar, apuntada a subversivos reales o imaginarios, incluyendo miles de dirigentes laborales, trabajadores, sacerdotes, activistas de derechos humanos, científicos, médicos, y dirigentes políticos," dice Carlos Osorio, director del Proyecto de Documentación de Argentina del National Security Archive.
Algunos temas clave que muestran los documentos:
Ya en 1975 (durante el Gob peronista) se planificaba y organizaba la represión. Sabían que sería clandestina e ilegal. Sabían que generaría quejas internacionales. Los militares sabían lo que hacían. No fue producto de errores, de excesos, en la lucha contra la guerrilla.
El rol de EEUU fue vital y controvertido. EEUU estuvo de acuerdo, hizo un guiño cómplice, sólo reclamó que no se genere algo parecido a lo de Pinochet.La Embajada y el Departamento de Estado mantuvieron una comunicación fluida con los militares durante los preparativos al golpe y estaban al tanto de que las violaciones a los derechos humanos aumentarían bajo la Junta. Es importante la demora del Embajador Hill en reconocer que hubo un drástico incremento de violaciones de derechos humanos y que la Junta Militar era la responsable. Recién a mediados de 1976 y ante la protesta de la comunidad internacional y el Congreso de Estados Unidos, el Departamento de Estado comienza a tomar una posición más crítica de la represión ejercida por la Junta.
Para EEUU el momento pico de la lucha antisubversiva fue entre 1975 y 1978. Es interesante el corte: el horror no empezó en 1976, con el Golpe. En sus informes EEUU destaca permanentemente el rol de la Triple A durante el Gobierno peronista. Según estos documentos, no hay un corte en 1976.
El Estado argentino junto a las dictaduras vecinas organizaron la represión interfronteras y transcontinental; siendo Argentina el centro de entrenamiento y teatro de operaciones principal de la Operación Cóndor.
La embajada de EEUU relata que la sociedad ve al Golpe como la forma de poner fin a la guerrilla. Creen que puede ser la forma de librarse de los Grupos paramilitares como la Triple A. Es decir, el Golpe acabaría con la guerrilla dejando sin razón de ser a la AAA. Paradójicamente EEUU ve como mejor solución el Golpe que a la ilegal AAA.
Según un documento de la SIDE de 1978, los militares ya contaban 22.000 muertos totales (de ambos bandos). Cifra escalofriante para ser de los propios militares.
Hay documentos espeluznantes del Batallón de Inteligencia 601 (dependiente de Galtieri que era jefe del Ejercito) con ordenes presuntamente de secuestro y ejecución. Se menciona día fecha y hora del operativo. Se cataloga a los objetivos como “de peligrosidad máxima”, de “peligrosidad menor”.
Emilio Massera se reúne con el embajador EEUU Hill y le asegura que el Régimen va a respetar los DDHH, que no va a ser como Pinochet. No, fue peor.
Los documentos hablan de la responsabilidad de políticos y sindicalistas: muestran que ambos le sueltan la mano al Gobierno de Isabel Perón. El secretario político del radicalismo Enrique Vanoli va a ver en abril del 76 a Videla. Este le asegura que estaba muy mal por ese tema, y que los secuestros y asesinatos no cuentan con autorización del Gobierno. Vanoli dice que Balbín le cree a Videla, y cree que no hay problema de DDHH. Según Videla, los excesos eran responsabilidad de MO desocupada y no del Estado operando en la clandestinidad.