18 febrero 2008

Menos Laburo mejor vivir

Se los mando a todos. Ya se que algunos, estan jubilados, otros estan contentos de tener mucho laburo porque se estan llenando de guita, y otros van a estar contentísimos de leer esto. Ojala les guste

Se viene una nueva moda: el "downshifting". Consiste en limitar la actividad dedicada al trabajo y atender la calidad de vida, en especial en el ámbito de las relaciones familiares. En síntesis, trabajar menos, vivir mas.
Viene acompañada de una tendencia a reducir el apetito de consumo, retomando la frase de Sócrates, citado por Lidia Conde en el periódico español CINCO DÍAS. El filósofo griego afirmaba, mientras recorría el mercado de Atenas:"Disfruto viendo la cantidad de cosas que no necesito".
Hay ejemplos actuales encumbrados. Bil Gate es uno de ellos, al retirarse de los negocios en 2006. Warren Buffett, también multimillonario, donó el 80% de su fortuna y vive en una modesta casa que compro hace 50 años. El fenómeno también llega a niveles mas modestos, antónimos profesionales que eligen su trabajo mas por las condiciones de vida que por el sueldo.
Una rápida conclusión seria que esta tendencia es la respuesta a los excesos de décadas recientes. La tácita exigencia a inmolarse en pos de un objetivo laboral termino advirtiendo a las generaciones (y también a los que lo han padecido) que ese no era el camino correcto para el breve paso por este mundo.
La respuesta de las empresas va llegando, mediante el otorgamiento de horarios flexibles y asegurando la continuidad laboral. En este sentido la Comunidad Europea ha encarado seriamente un proyecto cuyo nombre aúna los dos conceptos. Se llama "flexiseguridad", un modelo de contratación en el qué el cumplimiento de horario es anual, distribuyéndose en algunas semanas de trabajo y otras de licencia, salarios basados en objetivos en el apoyo en formulación para obtener otros empleos.
Ala vez, aparecieron estudios, como el desarrollado por el doctor J.Grziwacz, de la universidad de Wake Forest sobre 3200 empleados, cuyos resultados concluyen que "hay una relación positiva entre la flexibilidad laboral y los hábito de vida saludables".
En este mismo rumbo aparece el "happylogia" como una nueva disciplina social que estudia la felicidad y se descubre que esta es un factor determinante para aumentar la productividad de los empleados.
Hasta aquí lo nuevo.Es probable que aparezca la abalancha de libros sobre la felicidad en el trabajo, se escriban muchos artículos alabando el impacto de los empleados felices en los resultados de las compañias etc.
Mas de uno se preguntara que le paso al sentido común durante esas décadas de exigencias extremas. Vale recuperar la definición del gurú japones de la "calidad total", Kaoru Ishikawa, que escribió allá por 1985:
"En la administración, el interés primordial de la empresa debe ser la felicidad de las persona. Si las personas no están contentas y no pueden encontrar felicidad, la empresa no merece existir"

J. MOSQUIRA

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13 agosto 2007

Que los niños sean niños

Gracias al " viejo " niño, mi amigo y consultor Don Américo que siempre esta atento a lo importante, (Será porque el también lo es) y que me envio este material.

Especialmente para Nau que lleva por otros caminos de esta patria, las banderas de un mundo mejor.

Que sean niños los niños.

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.

Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.

Que no sean niños soldados, los niños. Que sean niños los niños, simplemente. Que no sean foto de un portal pornográfico. Que no sean los habitantes de un reformatorio.

Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.

Que sean niños los niños, y no un target.


Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad. Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías.

Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.

Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades.

Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.

Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.

Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos.

Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.

Que sean niños los niños.

Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.

Que sean niños los niños, y no el juguete de los abusadores.

Que sean niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".

Niños, y no los que empujan el carro con cartones.

Que sean niños los niños, simplemente.

Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.

Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.

Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.

Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.

Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.

Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año. Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.

Por Mex Urtizberea (Para LA NACION)

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