25 febrero 2008

Más, siempre más¿cuándo estarán satisfechos los insatisfechos de este mundo?

Les dejo un buen texto que me alcanzo mi amigo Americano, y al final una respuesta.

    Más, siempre más

Por Mex Urtizberea

Este empresario ya tiene declarado seiscientos millones de dólares, ¿para qué quiere más?, me dice al pasar y con cierto aire de preocupación un vecino de la ciudad de Mendoza, que se acercó, como otros, al acto en el teatro Independencia para reclamar que Canal 7 se pueda ver por aire, gratis, como sucedía antes de que este conocido empresario de los medios y su grupo les quitaran esa posibilidad.

¿Para qué quieren más los que quieren más, si ya tienen bastante?, me acota una compañera de trabajo, mientras vemos por la tele un informe sobre el furor por las cirugías estéticas y los ejemplos de mujeres famosas, nombre por nombre, foto por foto, que recurrieron al quirófano para seguir sumándose siliconas.

¿Para qué quieren tener justo lo que no tienen, si ya tienen lo suyo?, me comenta un amigo que acaba de volver de Las Vegas, mientras me muestra una foto de la réplica de la Torre Eiffel que han hecho allí, y otra de unos barcos piratas en la puerta de un hotel combatiendo a puro cañonazo, todo hecho en un cartón pintado que señala, sin quererlo, el extraño gusto de ver lo que no es.

¿Para qué quieren más los que ya tienen demasiado?, me dice, al borde de la indignación, el mozo de toda la vida de un restaurante de mi barrio, cuando descubre que la pareja que acaba de dejarle una propina más que miserable parte alegremente en una camioneta valuada en no sé cuántos miles de dólares.

¿Para qué más? contesta una amiga a la otra, las dos con sus celulares en la mano y sentadas cerca de mí en la sala de espera del dentista, cuando la otra se burla de ella por tener un celular de los primeros que salieron, sin ningún encanto, y que no saca fotos.

Tenga más, reza un eslogan de no importa qué producto, porque no dice más qué: si más mujeres, más prestigio, más cuentas bancarias, más problemas, más enemigos. No dice más qué. Acaso estamos acostumbrados a pensar que tener más, a secas, es algo bueno.

Más y más y más, aunque ya haya, y haya tanto, mucho, parecen decir algunos, sumidos en la sensación de que todo es poco aunque sea mucho, y que no alcanza, aunque en verdad sobra, y que si sobra tiene que sobrar más todavía, más y más, pareciera que están diciendo los que tienen tanto y siguen por más y más, y más todavía, aunque sea demasiado, porque siempre es poco, porque es un barril sin fondo la insatisfacción.

Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona, decía un escritor irlandés.

Allá el diablo, pero cuándo, ¿cuándo estarán satisfechos los insatisfechos de este mundo?

COMENTARIO DE FUSERITO

Siempre miro a mi perro golden "Camilo" que con su corta edad, su fuerza, su mirada bonachona y su cola súper inquieta, semáforo visual de alegrías y descontentos se ha convertido en un buen amigo.
Mientras en mi taller de pasatiempos armo alguno de mis inútiles inventos, o alisto mi equipo de pesca, siempre me acompaña durmiendo largas siestas entre cajas de herramientas, sobrantes de madera, cartones, bicicletas desarmadas, es tan humano el animal que hasta a beses cantamos alguna zamba (el lo hace con la cola) al compás de una vieja radio que cuelga de un clavo que cumple su condena a perpetua en su cárcel de pared, el pobre lleva tantos años allí que ya se olvido de que era clavo y que existe el almanaque.
A pesar de esta intimidad que compartimos muchas tardes y fines de semana, Camilo que nació en casa y siempre tuvo el plato de comida abundante y metódico, come con desesperación y casi no deja que uno ponga la comida en el plato, la toma antes de que esta llegue a destino, la abaraja en el aire como si fuera la ultima ves que va a comer, lo he retado en idioma humano y el me lo ha discutido en idioma perro, diría yo que es el único punto donde discutimos, hasta a veces me parece entender su explicación, su genética traída de antepasados que sobrevivieron gracias al ímpetu de devorar todo ahora, como si recordara el hambre de sus antepasados. Nosotros, los humanos, lo llamamos instinto de conservación.Pero le cuento un secreto, - y esto le pido no lo divulgue- en una de esas tardes cuando estábamos solos en el tallercito del fondo, en una de esas pocas tardes que Camilo tenia ganas de hablar me comento que ellos no eran animales, que los animales éramos nosotros y que muchas beses no razonábamos, que hacíamos cosas solo por instinto, no le discutí, subí el volumen de mi radio y lo deje dormitar entre los trastos de mi taller. Pa´ que le via discutir – pensé – si hasta en una de esas tiene razón.


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18 febrero 2008

Menos Laburo mejor vivir

Se los mando a todos. Ya se que algunos, estan jubilados, otros estan contentos de tener mucho laburo porque se estan llenando de guita, y otros van a estar contentísimos de leer esto. Ojala les guste

Se viene una nueva moda: el "downshifting". Consiste en limitar la actividad dedicada al trabajo y atender la calidad de vida, en especial en el ámbito de las relaciones familiares. En síntesis, trabajar menos, vivir mas.
Viene acompañada de una tendencia a reducir el apetito de consumo, retomando la frase de Sócrates, citado por Lidia Conde en el periódico español CINCO DÍAS. El filósofo griego afirmaba, mientras recorría el mercado de Atenas:"Disfruto viendo la cantidad de cosas que no necesito".
Hay ejemplos actuales encumbrados. Bil Gate es uno de ellos, al retirarse de los negocios en 2006. Warren Buffett, también multimillonario, donó el 80% de su fortuna y vive en una modesta casa que compro hace 50 años. El fenómeno también llega a niveles mas modestos, antónimos profesionales que eligen su trabajo mas por las condiciones de vida que por el sueldo.
Una rápida conclusión seria que esta tendencia es la respuesta a los excesos de décadas recientes. La tácita exigencia a inmolarse en pos de un objetivo laboral termino advirtiendo a las generaciones (y también a los que lo han padecido) que ese no era el camino correcto para el breve paso por este mundo.
La respuesta de las empresas va llegando, mediante el otorgamiento de horarios flexibles y asegurando la continuidad laboral. En este sentido la Comunidad Europea ha encarado seriamente un proyecto cuyo nombre aúna los dos conceptos. Se llama "flexiseguridad", un modelo de contratación en el qué el cumplimiento de horario es anual, distribuyéndose en algunas semanas de trabajo y otras de licencia, salarios basados en objetivos en el apoyo en formulación para obtener otros empleos.
Ala vez, aparecieron estudios, como el desarrollado por el doctor J.Grziwacz, de la universidad de Wake Forest sobre 3200 empleados, cuyos resultados concluyen que "hay una relación positiva entre la flexibilidad laboral y los hábito de vida saludables".
En este mismo rumbo aparece el "happylogia" como una nueva disciplina social que estudia la felicidad y se descubre que esta es un factor determinante para aumentar la productividad de los empleados.
Hasta aquí lo nuevo.Es probable que aparezca la abalancha de libros sobre la felicidad en el trabajo, se escriban muchos artículos alabando el impacto de los empleados felices en los resultados de las compañias etc.
Mas de uno se preguntara que le paso al sentido común durante esas décadas de exigencias extremas. Vale recuperar la definición del gurú japones de la "calidad total", Kaoru Ishikawa, que escribió allá por 1985:
"En la administración, el interés primordial de la empresa debe ser la felicidad de las persona. Si las personas no están contentas y no pueden encontrar felicidad, la empresa no merece existir"

J. MOSQUIRA

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11 octubre 2007

En la memoria de un payador

Me lo mando un amigazo
Va lo que escribio Saul Huenchul (de los pagos de La Adela)

Quién era

Cayó la noche doliente

como una madre cansada

sobre la frente arrugada

de mi vasto continente.

Ahí está el cuerpo caliente

y la sangre sin cuajar

de aquél que salió a luchar

por una causa sin mella,

como marcando una huella

que nadie debe olvidar.

Mes de octubre, día nueve

del año sesenta y siete,

cuando pasan los jinetes

del viento rumbo a las nieves;

nada en la selva se mueve,

sólo los cuervo' olfateando

se arriman revoloteando

contentos, como verán,

de haber muerto un gavilán

que les andaba estorbando.

Fue el aula de una escuelita

testigo sin garabato

de aquel negro asesinato

que en América se agita,

porque enredado en las cuitas

del tiempo como un penacho

quedó un grito de muchacho

corajudo por costumbre:

apuntá bien, servidumbre,

que vas a matar un macho.

Trono frio el armamento,

agrio de sangre y de muerte,

como borrando la suerte

de un sueño libre, en intento.

Contó después tal sargento

con expresión negra y lerda

que él fue quien tronchó la cuerda,

del hombre que se agiganta,

con un tiro en la garganta

y otro en la tetilla izquierda.

Y ansina al irse callando

aquellos segundos grises

dejaban cinco gurises

sin padre, siempre... esperando!

Saber que anda luchando

lejos, unido a otros hombres

es algo y nadie se asombre;

pero es más bruto, mi hermano,

saber que ha muerto en las manos

del hombre contra del hombre.

Pensar que hay seres tan necios

que en casos como el que digo

lo vitorean como amigos

como a un triunfo basto y recio.

Será la falta de aprecio

de cierta clase social

que aunque parezca cordial

frente a la miseria nuestra.

pues de esa forma nos muestra

un lado muy criminal.

Era un médico argentino

que fue en su franca misión

para el burgués negación

y para el pobre un destino.

No podrán los asesinos

de ensangrentada conciencia

volver a la convivencia

del pueblo sufrido y recio,

sin distinguir el desprecio

hasta en su propia querencia.

Fue muerto por guerrillero,

según la prensa que es mucha,

pero el por qué de esa lucha

no se aclara, compañero.

Sufre el continente entero

una agresión vieja y fría,

ideal de una burguesía

que nos usa y no repara

y que hoy puede verse clara

entre las leyes del día.

Cuba to miró Ilegar

muchacho de barba negra

como un tendon que se integra

a la lucha popular

Castro no podra olvidar

ese empuje incomparable

que en dura lucha intachable

ya manejando el asunto,

fue el que puso los puntos

a los amos intocables.

Pero con Cuba en las manos

solamente, solamente,

no se salva al continente

de las garras del tirano.

Y así el terruño cubano

de nuevo lo vió partir

con la esperanza de unir

a los pueblos marginados,

que tengan los explotados

también derecho a reír.

Argentina en su trajín

lo vió jugarse sin juego

junto a Camilo Cienfuegos

y a su colega Joaquín.

Bolivia lo encontró al fin

por la selva como un león,

sangre altiva, corazón

que un octubre al despertarse

también lo miró apagarse

como se apaga un fogón.

Por dos pupilas sin vida,

por siete balas clavadas,

por la sangre derramada

caliente de cada herida,

que las barbas renegridas

del más grande en el abismo,

se haga en el tiempo espejismo

o tal vez laguna clara

pa' que se miren la cara

los siervos del "piratismo".

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08 octubre 2007

Anécdota

Parte de un reportaje a Vicente Feliú

¿Cuál es la anécdota del Che que más te gusta recordar?

Al Che lo llegué a ver, pero nunca hablé. Hay una anécdota de alguien que estuvo cerca de él -y a la vez muy cerca mío- que es de cuando estuvo en la Sierra Maestra. La tropita que tenía Guevara se topa con una escuadra, hay un pequeño combate y queda herido un guerrillero. El Che, para ese entonces, ya era muy conocido entre los guardias. Al ver al caído, el Che soltó el arma, se paró de cuerpo entero, fue hasta donde estaba el herido, se lo cargó encima, le dio la espalda a los guardias y se lo llevó. Y uno de los guardias le dice a su compañero: "¡Coño, tírale que es el Che!" Y el otro no le pudo tirar, porque esa hombría, esa presencia de un tipo que es capaz de dar la vida por rescatar un herido...era tan fuerte la grandeza del comandante Che Guevara, que los guardias se rindieron. El mundo sin el Che no es posible, un mundo de bien sin el Che, no es posible...

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05 octubre 2007

La entrañable transparencia (de monografias)

No importa el signo, importan el desinterés y la búsqueda, búsqueda que fue hasta el sacrificio.
El Che Guevara no es argentino, ni cubano, aunque varios de los trabajos de nuestros colaboradores relaten muy bien detalles de su vida (por ejemplo de "El che Guevara" María Belén Blanco, y este otro de Fidel Canelón, de Venezuela, ofrezca en el punto 4 la "Esencia de la filosofía guevarista ").

El lugar donde nace El Héroe que necesitan todos los pueblos para sus leyendas entrañables es accidental. Sería bueno confrontar esta última afirmación con "La tarea del héroe (elementos para una ética trágica) que nos acerco Carlos Alberto Ayala Rocha.

Tampoco Guevara es de clase media o alta, ni hijo de Celia de la Serna, ni el enamorado de Hilda y luego de Aleida, ni el médico que obtuvo su diploma en la cosmopolita Buenos Aires.

El Che no es hermoso como se lo ve en las fotografías, ni tiene el mismo gesto y la mirada de Cristo cuando muere.

Su esencia es mucho más profunda.

Es la de un hombre que se hizo todas las preguntas que debe hacerse un hombre -y que a menudo nos hacemos- pero que se diferenció de casi todos porque fue hasta las últimas consecuencias para respondérselas.

Es un hombre desnudo, sin capas y capas de vestiduras, polvos y máscaras.

Por eso su mirada es la más inocente de todas, por eso es tan luminosa.

De dónde vino, cómo llegó a Sierra Maestra, sus intimidades, roces o amores con Fidel ("La relación entre Fidel y el Che: una profunda amistad"), también son accidentes.

Tanto como su actual "comercialización"

Su estampa en las remeras de los adolescentes, significando rebeldía; sus libros en los escaparates, para crítica o entretenimiento; sus viejos afiches en las habitaciones de los hipíes devenidos viejos o de los viejos socialistas, especie que aunque tenga 80 años nunca dejará de portar un aire y un corazón muy niños, son circunstancias que no hacen a las honduras heroicas del Che pero que, rodeándolo, contribuyen a su hechizo.
Por Mora Torres
(Lo invitamos a comentar y continuar leyendo este artículo en el Blog)
Blog <http://www.monografias.com/blog>: "La entrañable transparencia <http://www.monografias.com/blog/2007/10/04/la-entranable-transparencia/>").

Se puede leer en los siguientes link.

"El Che Guevara" ver <http://www.monografias.com/trabajos29/che-guevara/che-guevara.shtml?news&gt
"Esencia de la filosofía guevarista" ver <http://www.monografias.com/trabajos/hombrenuevo/hombrenuevo.shtml?news>
"La tarea del héroe (elementos para una ética trágica)" ver <http://www.monografias.com/trabajos10/heroe/heroe.shtml?news>
"La relación entre Fidel y el Che: una profunda amistad" ver <http://www.monografias.com/trabajos14/che-fidel/che-fidel.shtml?news>

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31 agosto 2007

Digan Como


No digan por un país no sé cuánto, por una provincia no sé qué.

Digan cómo.

Digan un plan.

Digan qué idea.

Digan el proyecto.

Digan los pasos.

No digan para terminar con tal cosa, para continuar con tal otra. Digan cómo.

Digan con qué recursos.

Digan con qué criterio.

Digan con qué medidas.

No digan frases vacías. No digan palabras tan generales.

No digan “seguridad” si no dicen cómo.

No digan “educación” si no dicen cómo.

No digan “cambio” si no dicen cómo.

Digan cómo.

Concretamente cómo.

Sinceramente cómo.

Digan las respuestas; las preguntas las conocemos todos.

Digan visiones reveladoras.

Digan algo de los pensadores que leyeron, cuáles rescatan, con cuál disienten.

Digan qué saben de filosofía política, digan qué saben de los problemas de la gente.

Digan qué saben de economía, digan qué recetas ya fallaron y cuáles aún no se han probado.

Digan la historia, las causas.

Digan cómo saben lo que saben.

Digan algo que no haya dicho nadie, algo que no sepamos.

No digan discursos que no dicen cómo.

No digan obviedades.

No digan vaguedades.

No digan sólo los titulares de las cosas. Digan las cosas.

Digan con qué cálculos.

Digan de qué manera.

Digan con qué medios.

Digan por cuál camino.

Digan cómo.

Específicamente cómo.

Técnicamente cómo.

Detalladamente cómo.

Sabiamente cómo.

No digan sólo eslóganes.

No digan por arriba.

No digan “salud” si no dicen cómo.

No digan “vivienda” si no dicen cómo.

No digan “empleo” si no dicen cómo.

No digan lo que ya escuchamos mil veces, lo que ya sabemos de memoria.

Digan una que no sepamos todos.

Digan y sorpréndannos por lo ilustrados, por lo preparados, por lo sensibilizados.

Digan y sorpréndannos por lo creativos, por lo comprometidos, por lo bienintencionados.

Digan lo que quieren hacer, pero digan cómo.

No digan palabras recitadas.

No digan frases hechas por los asesores de imagen.

No digan discursos de cartón. Digan cómo.

Simplemente cómo.

Claramente cómo.

Particularmente cómo.

Responsablemente cómo.

Digan un plan.

Digan qué idea.

Digan el proyecto.

Digan los pasos.

Por cuál camino.

Con qué recursos.

Con qué criterio.

Con qué medidas.

Digan cómo.

Los estamos escuchando.


Por Mex Urtizberea
Para LA NACION

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01 junio 2007

Otro de Eduardo (Cuestion de puntos de vista)

- Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón, el crepúsculo es la hora del desayuno.
- La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el campesino.
- Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista.
- Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal Colón, con su sombrero de plumas y su capa de terciopelo rojo, era un papagayo de dimensiones jamás vistas.
- Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno.
- Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
- Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa.
- Desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso, existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad llamada hambre.
- Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre admirable:
-El Toto nunca tiene frío -decían. El no decía nada. Frío tenía, pero no tenía abrigo.
- Desde el punto de vista del oriente del mundo, el día del occidente es noche.
- En la India, quienes llevan luto visten de blanco.
- En la Europa antigua, el negro, color de la tierra fecunda, era el color de la vida, y el blanco, color de los huesos, era el color de la muerte.
- Según los viejos sabios de la región colombiana del Chocó, Adán y Eva eran negros y negros eran sus hijos Caín y Abel. Cuando Caín mató a su hermano de un garrotazo, tronaron las iras de Dios. Ante las furias del señor, el asesino palideció de culpa y miedo, y tanto palideció que blanco quedó hasta el fin de sus días. Los blancos somos, todos, hijos de Caín.
- Si las Santas Apóstolas hubieran escrito los Evangelios, ¿cómo sería la primera noche de la era cristiana?
San José, contarían las Apóstalas, estaba de mal humor. El era el único que tenía cara larga en aquel pesebre donde el niño Jesús, recién nacido, resplandecía en su cuna de paja. Todos sonreían: la Virgen María, los angelitos, los pastores, las ovejas, el buey, el asno, los magos venidos del Oriente y la estrella que los había conducido hasta Belén de Judea. Todos sonreían, menos uno. San José, sombrío, murmuró:
-Yo quería una nena.
- Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano?
Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas son puras mentiras que Adán contó a la prensa.
- En la selva, ¿llaman ley de la ciudad a la costumbre de devorar al mas débil?
- Desde el punto de vista de un pueblo enfermo, ¿que significa la moneda sana?
- La venta de armas es una buena noticia para la economía, pero no es tan buena para sus difuntos.
- Desde el punto de vista del presidente Fujimori, esta muy bien asaltar al Poder Legislativo y al Poder Judicial, delitos que fueron premiados con su reelección, pero esta muy mal asaltar una embajada, delito que fue castigado con una aplaudida carnicería.

Eduardo Galeano.

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17 noviembre 2006

El semáforo laboral

Un semáforo no es un semáforo para todo el mundo. Para algunos, es un espacio laboral.En una esquina de la avenida Córdoba, hay seis personas alrededor del semáforo esperando su turno de trabajo: que el semáforo se ponga en rojo. No tienen más que unos minutos para intentar vender sus tres cuadernos por el precio de dos, jazmines, cien crayones de colores, linternas, hasta la próxima luz roja.Cuando para el resto de la sociedad el semáforo está en verde, ellos se quedan en la esquina, casi en ronda, conversando, como si fuera la hora de almuerzo de la fábrica.No es una fábrica, alguna vez quizá trabajaron en una de ellas, que cerró.Es un semáforo, el espacio laboral que se abre para los que no tienen un espacio laboral.En una esquina de la avenida Huergo, dos señores venden sus cubanitos con dulce de leche. Uno de ellos trabaja allí desde hace años. “Esto no es un semáforo –me dice–, es una institución.”Y avanza por el pasillo que dejan los autos entre fila y fila, como quien recorre los pasillos de una oficina para llevar un papel de un despacho a otro.No es una oficina: quizás alguna vez quiso trabajar en una de ellas, pero no lo tomaron.Es un semáforo, un espacio laboral para los que no son tomados en cuenta en ningún otro espacio laboral.En una esquina, sobre la avenida 9 de Julio, una mujer pide monedas a las ventanillas que no se abren y un hombre vende confites mentolados.Le comento al vendedor que el gerente de marketing de la marca que las elabora contó en un programa de radio que fue a él a quien se le ocurrió que esta golosina se vendiera en los semáforos, y desde que así se hizo las ventas se quintuplicaron.Me pregunta qué es un gerente de marketing. Se lo explico mal y pronto porque el semáforo está a punto de ponerse en verde: es una persona que se encarga de hacer subir las ventas.“Eso es lo que necesitamos en este semáforo –me dice–: un gerente de marketing.”No es una empresa, quizá siempre soñó abrir una propia.Es un semáforo, el espacio laboral que se abre para los que han visto despedazarse sus sueños.El paisaje que se configura alrededor de estos semáforos –espacio laboral cuando se ponen en verde– resulta conocido y llamativamente metafórico: un grupo que avanza, que se aleja veloz, mientras otro grupo (siempre el mismo) queda detenido, estancado y en los bordes de la ilegalidad. La luz verde es para los otros, y la roja, siempre para ellos.Nada es igual a nada en el terreno de la desigualdad: ni siquiera un semáforo.Un semáforo no es un semáforo para todo el mundo.Para algunos, es un espacio laboral, seguramente el único que les ofrece una posibilidad.Y para ellos, no se enciende nunca la luz de paso; se ha descompuesto el semáforo hace rato; ha quedado trabado en rojo.
Por Mex Urtizberea. (y gracias a Luis, siempre tan ser humano)

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16 agosto 2006

Mas papel y menos libros

Según la voz de mando, nuestros países deben creer en la libertad de comercio (aunque no exista), honrar la deuda (aunque sea deshonrosa), atraer inversiones (aunque sean indignas) y entrar al mundo (aunque sea por la puerta de servicio).


Entrar al mundo: el mundo es el mercado. El mercado mundial, donde se compran países. Nada de nuevo. América latina nació para obedecerlo, cuando el mercado mundial todavía no se llamaba así, y mal que bien seguimos atados al deber de obediencia.


Esta triste rutina de los siglos empezó con el oro y la plata y siguió con el azúcar, el tabaco, el guano, el salitre, el cobre, el estaño, el caucho, el cacao, la banana, el café, el petróleo... ¿Qué nos dejaron esos esplendores? Nos dejaron sin herencia ni querencia. Jardines convertidos en desiertos, campos abandonados, montañas agujereadas, aguas podridas, largas caravanas de infelices condenados a la muerte temprana, vacíos palacios donde deambulan los fantasmas...
Ahora es el turno de la soja transgénica y de la celulosa. Y otra vez se repite la historia de las glorias fugaces, que al son de sus trompetas nos anuncian desdichas largas.
¿Será mudo el pasado?



Nos negamos a escuchar las voces que nos advierten: los sueños del mercado mundial son las pesadillas de los países que a sus caprichos se someten. Seguimos aplaudiendo el secuestro de los bienes naturales que Dios, o el Diablo, nos ha dado, y así trabajamos por nuestra propia perdición y contribuimos al exterminio de la poca naturaleza que queda en este mundo.
La Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos están viviendo la fiebre de la soja transgénica. Precios tentadores, rendimientos multiplicados. La Argentina es, desde hace tiempo, el segundo productor mundial de transgénicos, después de Estados Unidos. En Brasil, el gobierno de Lula ejecutó una de esas piruetas que flaco favor hacen a la democracia y dijo sí a la soja transgénica, aunque su partido había dicho no durante toda la campaña electoral.
Esto es pan para hoy y hambre para mañana, como denuncian algunos sindicatos rurales y organizaciones ecologistas. Pero ya se sabe que los paisanos ignorantes se niegan a entender las ventajas del pasto de plástico y de la vaca a motor, y que los ecologistas son unos aguafiestas que siempre escupen el asado.

Los abogados de los transgénicos afirman que no está probado que perjudiquen la salud humana. En todo caso, tampoco está probado que no la perjudiquen. Y si tan inofensivos son, ¿por qué los fabricantes de soja transgénica se niegan a aclarar, en los envases, que venden lo que venden? ¿O acaso la etiqueta de soja transgénica no sería la mejor publicidad?
Y sí que hay evidencias de que estas invenciones del doctor Frankenstein dañan la salud del suelo y reducen la soberanía nacional. ¿Exportamos soja o exportamos suelo? ¿Y acaso no quedamos atrapados en las jaulas de Monsanto y otras grandes empresas de cuyas semillas, herbicidas y pesticidas pasamos a depender?
Tierras que producían de todo para el mercado local, ahora se consagran a un solo producto para la demanda extranjera. Me desarrollo hacia fuera, y del adentro me olvido. El monocultivo es una prisión, siempre lo fue, y ahora, con los transgénicos, mucho más. La diversidad, en cambio, libera. La independencia se reduce al himno y a la bandera si no se asienta en lasoberanía alimentaria. La autodeterminación empieza por la boca. Sólo la diversidad productiva puede defendernos de los súbitos derrumbamientos de precios que son costumbre, mortífera costumbre, del mercado mundial.



Las inmensas extensiones destinadas a la soja transgénica están arrasando los bosques nativos y expulsando a los campesinos pobres. Pocos brazos ocupan estas explotaciones altamente mecanizadas, que en cambio exterminan los plantíos pequeños y las huertas familiares con los venenos que fumigan. Se multiplica el éxodo rural a las grandes ciudades, donde se supone que los expulsados van a consumir, si los acompaña la suerte, lo que antes producían. Es la agraria reforma: la reforma agraria al revés.

La celulosa también se ha puesto de moda, en varios países.
El Uruguay, sin ir más lejos, está queriendo convertirse en un centro mundial de producción de celulosa para abastecer de materia prima barata a lejanas fábricas de papel.
Se trata de monocultivos de exportación, en la más pura tradición colonial: inmensas plantaciones artificiales que dicen ser bosques y se convierten en celulosa en un proceso industrial que arroja desechos químicos a los ríos y hace irrespirable el aire.
Aquí empezaron siendo dos plantas enormes, una de las cuales ya está a medio construir. Luego se incorporó otro proyecto, y se habla de otro y de otro más, mientras más y más hectáreas se están destinando a la fabricación de eucaliptos en serie. Las grandes empresas internacionales nos han descubierto en el mapa y se han brotado de súbito amor por este Uruguay donde no hay tecnología capaz de controlarlas, el Estado les otorga subsidios y les evita impuestos, los salarios son raquíticos y los árboles brotan en un santiamén.



Todo indica que nuestro país chiquito no podrá soportar el asfixiante abrazo de estos grandotes. Como suele ocurrir, las bendiciones de la naturaleza se convierten en maldiciones de la historia. Nuestros eucaliptos crecen diez veces más rápido que los de Finlandia, y esto se traduce así: las plantaciones industriales serán diez veces más devastadoras. Al ritmo de explotación previsto, buena parte del territorio nacional será exprimido hasta la última gota de agua. Los gigantes sedientos nos van a secar el suelo y el subsuelo.



Trágica paradoja: éste ha sido el único lugar del mundo donde se sometió a plebiscito la propiedad del agua. Por abrumadora mayoría, los uruguayos decidimos, en el año 2004, que el agua sería de propiedad pública. ¿No habrá manera de evitar este secuestro de la voluntad popular?

La celulosa, hay que reconocerlo, se ha convertido en algo así como una causa patriótica, y la defensa de la naturaleza no despierta entusiasmo. Y peor: en nuestro país, enfermo de celulitis, algunas palabras que no eran malas palabras, como ecologista y ambientalista, se están convirtiendo en insultos que crucifican a los enemigos del progreso y a los saboteadores del trabajo.



Se celebra la desgracia como si fuera una buena noticia. Más vale morir de contaminación que morir de hambre: muchos desocupados creen que no hay más remedio que elegir entre dos calamidades, y los vendedores de ilusiones desembarcan ofreciendo miles y miles de empleos. Pero una cosa es la publicidad, y otra la realidad. El MST, el movimiento de campesinos sin tierra, ha difundido datos elocuentes, que no sólo valen para Brasil: la celulosa genera un empleo cada 185 hectáreas y la agricultura familiar crea cinco empleos por cada diez hectáreas. Las empresas prometen lo mejor. Trabajo a raudales, millonarias inversiones, estrictos controles, aire puro, agua limpia, tierra intacta. Y uno se pregunta: ¿por qué no instalan estas maravillas en Punta del Este, para mejorar la calidad de vida y estimular el turismo en nuestro principal balneario?

Por Eduardo Galeano

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